El Oratorio de Santa María de Bonaigua acoge la presentación de «¡Qué bello es vivir!» de Don Enrique Cases

El Oratorio de Santa María de Bonaigua, en Barcelona, acogió la presentación del libro ¡Qué bello es vivir!: cómo recuperar la alegría de vivir, escrito por el sacerdote y doctor en Teología y Química Don Enrique Cases. El acto, organizado junto a la editorial Didacbook, sirvió para lanzar un mensaje de esperanza y sentido en un contexto social donde a menudo la vida se valora poco.


Un camino en tres etapas hacia la plenitud

Durante la presentación se expuso la estructura fundamental del libro, que propone un itinerario espiritual dividido en tres grandes bloques:

  1. Fundamentos del buen vivir: La obra sitúa como pilares los siete dones del Espíritu Santo (sabiduría, entendimiento, consejo, fortaleza, ciencia, piedad y temor de Dios). Estos dones actúan como «armas espirituales» para desarrollar una vida contemplativa en medio del mundo, reconociéndose como criatura ante Dios y viviendo desde el agradecimiento.
  2. Discernimiento y purificación: Se aborda la necesidad de desenmascarar las mentiras del pecado y la hipocresía para alcanzar una verdadera humildad, que no consiste en buscar la propia humillación, sino en abrazar las contradicciones de la vida por Cristo.
  3. Unión y plenitud: Se profundiza en la oración como una relación de amistad profunda con el Creador, fundada en la confianza y la entrega personal.

La santidad en lo ordinario y el valor de lo cotidiano

Uno de los puntos centrales destacados por Don Enrique Cases durante el coloquio fue que la contemplación y la santidad no dependen de un esfuerzo ético desmedido ni de fenómenos extraordinarios, sino de responder con amor a un don gratuito que Dios concede.

Recordando la enseñanza de San José María Escrivá de Balaguer —a quien conoció en su juventud—, el autor enfatizó que la santidad se busca en el trabajo cotidiano, en la familia y en las circunstancias ordinarias de cada día.


Un antídoto contra el vacío y el emotivismo actual

Frente al emotivismo de la cultura contemporánea y la búsqueda de evasión a través de la diversión constante —que con frecuencia deriva en aburrimiento y vacío existencial—, Don Enrique Cases recordó que la fe católica ofrece la auténtica paz del corazón. El encuentro concluyó con un distendido turno de preguntas en el que el autor animó a los asistentes a situarse con humildad ante el misterio de Dios para redescubrir, en cada jornada, la belleza de la existencia.